LOS CELTAS de CHILE
¡¡Ya me atreví de nuevo a salir a la weblog!!
Luego de unos frustrados y tenues intentos nuevamente al ataque.
Me reconozco como heredero del espíritu Celta, y creo que no estoy solo en la parada, al detenerme y mirar la locura de estos últimos meses me doy cuenta que mi mundo ha cambiado, me he estado rodeando de un montón de gente que comparte intereses muy particulares en diferentes áreas ; pero todas con un hilo común:
Lo Celta. Algunos más evidentes o intensos, otros más diestros o comprometidos y otros mas en las sombras todos manifiestan vivir con un este espíritu nuevo, que se llegó a instalar para no aflojar.
Se nota en mucha gente ya esto de recrear aunque sea en parte la cultura celta, lejana en el tiempo y proveniente de tierras de ensueño, pero que se entrelazan a nuestra realidad como parte de la historia colectiva.
Hay algo que nos atrae, algo romántico tal vez como eso de la historia de los Clanes, la lealtad de las familias , el amor a los bosques, su religión naturalista y pagana, sus Druidas, sacerdotes y adivinos que mantenían las fuerzas de los dioses en contacto y comunicación con su pueblo, su amor a la Libertad y a la tierra.
Queremos creer que la historia no refleja todo lo heroico que fueron, lo infatigables e invencibles guerreros, los leales amantes, los grandes vividores, necesitamos creer, necesitamos recrear a "nuestros " celtas… entonces buscamos en nuestros ancestrales dioses, desempolvamos sabidurías dormidas que estaban allí desde siempre y nos lanzamos a gritarle al mundo que nos atrevemos a reinventar Los Celtas, que no están extintos sino que su sangre aun corre viva por sus herederos, por los genes que vinieron a las lejanas tierras de América del Sur, en la pasión de Gallegos, Váscos, Ingleses, Escoceses, Irlandeses, Franceses y en cuanto europeo que formó el crisol de nuestra mestizaje.
Y aquí estamos haciéndonos más concientes de este reencuentro, de este reencantamiento, abriendo espacios de juego, experimentando con timidez, permitiéndonos ser diferentes y estrenando músicas nuevas con ciertos aires de las tierras verdes de Irlanda, o de las costas del Cantábrico, haciendo nuestras las danzas de tiempos pasados y recreando movimientos ajenos, sumergidos en el gaélico misterioso de nombres que resuenan a batallas y dioses, haciendo músicas nuevas en instrumentos raros, whistles, bodhrans y gaitas de diferentes tipos, … ávidos, deseosos, y todos buscando, viajando, volviendo a nuestros sueños con historias de un pueblo que sin ser Imperio nos dejó marcados con su civilización.
Luego de unos frustrados y tenues intentos nuevamente al ataque.
Me reconozco como heredero del espíritu Celta, y creo que no estoy solo en la parada, al detenerme y mirar la locura de estos últimos meses me doy cuenta que mi mundo ha cambiado, me he estado rodeando de un montón de gente que comparte intereses muy particulares en diferentes áreas ; pero todas con un hilo común:
Lo Celta. Algunos más evidentes o intensos, otros más diestros o comprometidos y otros mas en las sombras todos manifiestan vivir con un este espíritu nuevo, que se llegó a instalar para no aflojar.
Se nota en mucha gente ya esto de recrear aunque sea en parte la cultura celta, lejana en el tiempo y proveniente de tierras de ensueño, pero que se entrelazan a nuestra realidad como parte de la historia colectiva.
Hay algo que nos atrae, algo romántico tal vez como eso de la historia de los Clanes, la lealtad de las familias , el amor a los bosques, su religión naturalista y pagana, sus Druidas, sacerdotes y adivinos que mantenían las fuerzas de los dioses en contacto y comunicación con su pueblo, su amor a la Libertad y a la tierra.
Queremos creer que la historia no refleja todo lo heroico que fueron, lo infatigables e invencibles guerreros, los leales amantes, los grandes vividores, necesitamos creer, necesitamos recrear a "nuestros " celtas… entonces buscamos en nuestros ancestrales dioses, desempolvamos sabidurías dormidas que estaban allí desde siempre y nos lanzamos a gritarle al mundo que nos atrevemos a reinventar Los Celtas, que no están extintos sino que su sangre aun corre viva por sus herederos, por los genes que vinieron a las lejanas tierras de América del Sur, en la pasión de Gallegos, Váscos, Ingleses, Escoceses, Irlandeses, Franceses y en cuanto europeo que formó el crisol de nuestra mestizaje.
Y aquí estamos haciéndonos más concientes de este reencuentro, de este reencantamiento, abriendo espacios de juego, experimentando con timidez, permitiéndonos ser diferentes y estrenando músicas nuevas con ciertos aires de las tierras verdes de Irlanda, o de las costas del Cantábrico, haciendo nuestras las danzas de tiempos pasados y recreando movimientos ajenos, sumergidos en el gaélico misterioso de nombres que resuenan a batallas y dioses, haciendo músicas nuevas en instrumentos raros, whistles, bodhrans y gaitas de diferentes tipos, … ávidos, deseosos, y todos buscando, viajando, volviendo a nuestros sueños con historias de un pueblo que sin ser Imperio nos dejó marcados con su civilización.

